Estudio critica que las enfermedades de los pobres no son prioridad en la OMS
IPN Opinion article
La Segunda, Colombia
Indica que la mayoría del presupuesto se gasta en auto-publicidad y en preocupaciones de grupos de presión ecologistas y sanitarios de países ricos
En mayo pasado, la Asamblea General de la OMS aprobó su presupuesto de US$ 3.185 millones para el ejercicio 2006/2007 durante su congreso anual realizado en Ginebra, el cual reunió a todos los países miembros.
Un nuevo estudio de la International Policy Network analiza el presupuesto 2006/7 de la OMS para establecer cuáles recursos están dedicados a combatir las enfermedades contagiosas y las enfermedades que afectan especialmente a los pobres como el SIDA, el paludismo y la tuberculosis. Su autor, Richard Wagner, catedrático de Economía de George Mason University en Estados Unidos, señala que la mayoría del presupuesto se gasta en auto-publicidad y en programas que reflejan las preocupaciones de grupos de presión ecologistas y sanitarios de los países ricos. La OMS traiciona a los pobres y desperdicia sus recursos.
Por ejemplo, un 59% del presupuesto se gastará el año próximo en combatir enfermedades no contagiosas, como la hipertensión y la salud psiquiátrica. Una tercer parte de estos fondos se gastará en la sede de Ginebra. El 41% restante se dedica, con mayor justificación, a enfermedades contagiosas como el SIDA, el paludismo o la tuberculosis. Nuevamente, un cuarto de esto se queda en Ginebra.
El profesor Wagner indica que “La OMS es parte de la problemática de la salud mundial, y no su solución: con un presupuesto enorme de tres mil millones de dólares, gasta únicamente un 41 por ciento de éste en la lucha contra enfermedades contagiosas y, de esto, un cuarto lo gasta en Ginebra. Además, sus programas respaldan y subvencionan la intervención gubernamental en países bajo regímenes autoritarios y desvían los recursos que deberían ser destinados a programas prácticos para la gente más desfavorecida. La OMS requiere una nueva constitución que elimine sus programas de ingeniería social y la limite a la lucha contra las plagas y las enfermedades de los pobres”.
El estudio demuestra que la OMS implementa prácticas anticuadas y colectivistas con referencia a la salud pública, que además impiden el desarrollo económico y el suministro de medidas sanitarias por medio de mercados libres. Concluye que se necesita desmantelar a la OMS o someterla a reformas fundamentales para que haga frente a las realidades económicas del siglo XXI.



